Si viniese un amigo de fuera a Valencia, lo llevaría aquí
Cada vez que alguien me escribe diciendo que viene a Valencia unos días, pasa exactamente lo mismo.
Después de preguntarme dónde aparcar, dónde alojarse y qué visitar, siempre llega la pregunta:
— Oye, ¿y dónde me llevas a comer?
Y sinceramente, la respuesta la tengo bastante clara.
Lo llevaría a Flor de Tapa.
No porque sea mío. Obviamente si pensase que hay una opción mejor para enseñar lo que hacemos aquí, te la diría.
Lo llevaría porque creo que representa bastante bien lo que me gusta cuando salgo a comer.
Producto bueno.
Tapas para compartir.
Buen ambiente.
Y una experiencia que no se siente ni demasiado formal ni demasiado turística.
Porque hay algo que veo mucho cuando viene gente de fuera.
Acaban en sitios pensados para turistas.
Sitios que probablemente salen los primeros en algunas listas, pero donde podrías estar en Valencia, Madrid o cualquier otra ciudad y la experiencia sería prácticamente la misma.
A mí me gusta más llevar a la gente a sitios que tienen personalidad.
Y creo que Benimaclet tiene precisamente eso.
Vida de barrio.
Gente local.
Y restaurantes donde todavía se siente que estás en Valencia.
Normalmente, cuando viene alguien de fuera y lo traigo a Flor de Tapa, hacemos lo mismo.
Pedimos varias tapas para compartir.
Unas croquetas para empezar.
Alguno de los platos que más están gustando ese mes.
Una botella de vino.
Y dejamos que la comida haga el resto.
Porque sinceramente, cuando alguien visita una ciudad no suele recordar el edificio que vio a las cinco de la tarde.
Recuerda la mesa alrededor de la que pasó una buena noche.
Y si mañana viniese un amigo mío de fuera de Valencia, tengo bastante claro dónde reservaría mesa.