¿Buscando un restaurante de tapas en Benimaclet? Yo haría esto.

Hay una cosa que me hace bastante gracia.

Cuando alguien viene a Valencia siempre acaba preguntando lo mismo.

"Oye, ¿a qué barrio vamos a cenar?"

Y casi todo el mundo responde igual.

Ruzafa.

El Carmen.

El centro.

Como si no existiera nada más.

Y sinceramente, creo que Benimaclet está muy infravalorado.

Lo digo de verdad.

Tiene ese punto que cada vez cuesta más encontrar.

Sales a dar una vuelta y no tienes la sensación de que todo esté montado para el turista.

Ves gente paseando con el perro.

Vecinos saludándose.

Las terrazas llenas un martes cualquiera.

Y eso hace que salir a cenar aquí sea completamente distinto.

A mí, personalmente, cada vez me gusta menos ir a sitios donde parece que todo está pensado para hacer una foto.

Prefiero restaurantes donde la gente esté hablando.

Donde las mesas se queden ocupadas dos horas.

Donde escuches a alguien decir:

— Pide otra ración de croquetas.

Eso, para mí, vale mucho más que cualquier decoración espectacular.

Y creo que por eso Flor de Tapa encaja tan bien en Benimaclet.

Porque nunca hemos querido hacer un restaurante para venir una vez.

Queremos ser ese sitio al que vuelves cuando dices:

"¿Dónde cenamos hoy?"

Sin pensarlo demasiado.

Vienes.

Pides unas tapas para compartir.

Un vino.

Algún plato nuevo de la carta.

Y de repente llevas dos horas sentado.

Hay algo que siempre me hace sonreír.

Muchísima gente entra diciendo:

— Hoy vamos a pedir poco.

No recuerdo la última vez que ocurrió.

Siempre aparece alguien diciendo que hay que pedir una cosa más.

Luego otra.

Y al final acaba cayendo el postre.

Como tiene que ser.

Y sinceramente, creo que eso dice mucho más de un restaurante que cualquier reseña de Google.

Porque significa que la gente está disfrutando.

Así que si estás buscando un restaurante de tapas en Benimaclet, mi consejo es muy sencillo.

No vengas con la idea de "vamos a probar un restaurante".

Ven con la idea de pasar una buena tarde o una buena noche.

Porque al final, lo que recuerdas no suele ser el plato.

Lo que recuerdas es con quién estabas sentado alrededor de la mesa.

Y si además la comida acompaña… ya tienes el plan hecho.

Anterior
Anterior

Si vienes a Flor de Tapa, por favor, no te saltes el postre

Siguiente
Siguiente

Si viniese un amigo de fuera a Valencia, lo llevaría aquí