¿Qué hace diferente a un buen restaurante de tapas en Valencia?

Cada vez que alguien nos pregunta qué hace diferente a Flor de Tapa, me cuesta responder con un solo plato.

Podría hablar de nuestras croquetas.

De la carne.

De los postres.

Pero creo que no estaría respondiendo de verdad.

Porque un restaurante no se recuerda únicamente por la comida.

Se recuerda por cómo te hizo sentir.

Hay sitios donde comes bien, pagas la cuenta y al día siguiente ya casi no te acuerdas.

Y hay otros donde recuerdas la conversación, el ambiente, la recomendación que te hizo el camarero o ese plato que acabaste compartiendo con toda la mesa.

Eso es lo que intentamos conseguir.

Que la experiencia sea mucho más que venir a comer.

Nos gusta trabajar con producto de temporada porque creemos que la cocina cambia con cada época del año.

Nos gusta hacer las cosas aquí porque pensamos que una receta casera siempre transmite algo diferente.

Y nos gusta tener una carta que podamos cuidar de verdad, en lugar de ofrecer cientos de platos imposibles de mantener al mismo nivel.

Muchas veces escuchamos a clientes decir:

"Se nota que aquí se cocina."

Y probablemente sea una de las frases que más ilusión nos hace escuchar.

Porque detrás de cada plato hay pruebas, cambios, horas de cocina y muchas ganas de hacerlo bien.

No buscamos sorprender con fuegos artificiales.

Buscamos que disfrutes.

Que compartas unas tapas.

Que alargues la sobremesa.

Que pidas un postre aunque al principio jurabas que estabas lleno.

Y que, cuando alguien te pregunte dónde comer, pienses en nosotros sin darte cuenta.

Para mí, eso es lo que hace diferente a un buen restaurante de tapas en Valencia.

No la decoración.

No el tamaño del local.

Ni una carta interminable.

Sino la sensación con la que sales por la puerta.

Y esa, al final, es la parte que más nos esforzamos por cuidar.

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