El restaurante de tapas en Valencia al que nosotros también iríamos

Hay una pregunta que me hago muchas veces.

Si yo no trabajara aquí y quisiera salir a cenar un sábado cualquiera... ¿vendría a Flor de Tapa?

La respuesta es sí.

Y no porque sea mi restaurante.

Vendría porque es exactamente el tipo de sitio que a mí me gusta encontrar cuando salgo a comer.

No necesito una carta con cien platos.

Ni que todo sea espectacular para hacerse fotos.

Ni que cada receta tenga veinte ingredientes imposibles de pronunciar.

Lo único que busco es sentarme, pedir varias tapas para compartir y que todo tenga sentido.

Que las croquetas sepan a caseras.

Que una salsa esté hecha aquí y no salga de un bote.

Que el camarero conozca la carta y pueda recomendarte algo.

Que haya un ambiente tranquilo donde puedas hablar sin estar gritando.

Y, sobre todo, salir pensando que ha merecido la pena.

Eso es exactamente lo que intentamos construir cada día en Flor de Tapa.

No queremos ser un restaurante al que vienes una vez porque está de moda.

Preferimos convertirnos en ese sitio al que vuelves cuando quieres acertar.

Cuando viene un amigo de fuera.

Cuando celebras un cumpleaños.

Cuando simplemente te apetece comer bien sin complicarte demasiado.

Nuestra cocina gira alrededor del producto de temporada y de unas tapas elaboradas con calma.

No creemos en cocinar deprisa.

Creemos en dedicar tiempo a cada plato para que llegue a la mesa como nos gustaría encontrarlo a nosotros cuando salimos a comer.

Al final, para mí eso es lo que debería ser un buen restaurante de tapas en Valencia.

Un sitio donde no solo recuerdes un plato concreto.

Sino la experiencia completa.

La conversación.

La sobremesa.

Las risas.

Y esa sensación de querer volver incluso antes de levantarte de la mesa.

Si algún día decides venir a conocernos, espero que salgas con exactamente esa sensación.

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Si estuviera de vacaciones en Valencia, este sería uno de los restaurantes donde iría a comer