La ensaladilla rusa que nunca pensábamos que iba a dar tanto que hablar
Hay platos que sabes desde el primer día que van a funcionar.
Y luego hay otros que entran en la carta con muchas dudas.
La ensaladilla rusa fue uno de esos.
Porque, seamos sinceros.
Todo el mundo ha comido ensaladilla rusa.
Y además, casi todo el mundo dice que la mejor la hace su madre, su abuela o el bar de su pueblo.
Así que hacer una ensaladilla más no tenía demasiado sentido.
Por eso pensamos en darle una vuelta.
Pero sin volvernos locos.
No queríamos hacer una ensaladilla rara.
Solo queríamos que tuviera algo que hiciera que la gente levantara la vista del plato y dijera:
"Oye... esto está muy bueno."
Y ahí apareció el huevo frito.
Así de simple.
Cuando llega a la mesa parece una ensaladilla rusa bastante clásica.
Pero en cuanto rompes la yema y empiezas a mezclarla con el resto de ingredientes, cambia completamente.
La textura se vuelve mucho más cremosa, el conjunto gana muchísimo sabor y, de repente, una tapa de toda la vida se convierte en una de las más comentadas de la mesa.
De hecho, nos pasa muy a menudo.
Alguien la pide porque le llama la atención.
El resto prueba un poco.
Y a los cinco minutos ya están diciendo que la próxima vez habrá que pedir otra.
Eso es exactamente lo que nos gusta hacer en Flor de Tapa.
No reinventar los clásicos porque sí.
Sino coger recetas que todos conocemos y darles un pequeño giro que tenga sentido.
Sin complicarlas.
Sin perder su esencia.
Solo intentando que estén todavía más ricas.
Porque al final, si alguien viene a un restaurante de tapas en Valencia, creo que espera precisamente eso.
Comer platos reconocibles.
Pero salir pensando que aquí había algo diferente.
Y sinceramente, creo que nuestra ensaladilla rusa consigue exactamente eso.