Restaurante de tapas en Benimaclet en verano: uno de mis planes favoritos
Hay una cosa que me gusta mucho del verano en Valencia.
Y no, no es estar a 38 grados a las cuatro de la tarde.
Es cuando empieza a caer el sol.
Cuando ya puedes salir a pasear sin ir buscando sombra cada diez metros y el barrio vuelve a llenarse de gente.
Sinceramente, creo que Benimaclet tiene algo especial en esa época del año.
No sé si es porque las terrazas tienen más vida, porque todo el mundo parece estar de mejor humor o porque apetece mucho más salir de casa.
El caso es que, para mí, uno de los mejores planes del verano es bastante sencillo.
Dar una vuelta por el barrio.
Entrar a cenar a Flor de Tapa.
Y alargar la noche sin ninguna prisa.
De hecho, es un plan que hago muchísimo.
Llegas cuando todavía hay algo de luz, te sientas, pides una copa bien fría y empiezan a llegar las tapas.
Unas croquetas para compartir.
Algún plato que haya entrado nuevo en la carta.
Una buena botella de vino si la ocasión lo merece.
Y lo mejor de todo es que, mientras fuera sigue haciendo calor, dentro puedes disfrutar de la cena tranquilamente gracias al salón climatizado.
Puede parecer un detalle sin importancia, pero después de caminar por Valencia en pleno julio o agosto, se agradece muchísimo.
Y cuando terminas, el plan todavía no tiene por qué acabarse.
Una de las cosas que más me gusta de Benimaclet es que puedes seguir paseando tranquilamente o incluso tomar una copa cerca sin tener que mover el coche.
Creo que esa mezcla entre vida de barrio, buena gastronomía y tranquilidad hace que Benimaclet tenga un encanto especial durante el verano.
Por eso, si alguien me preguntase qué restaurante de tapas en Benimaclet en verano recomendaría, sinceramente lo tendría bastante claro.
Porque para mí no se trata solo de venir a comer.
Se trata de pasar una buena noche.
De esas que empiezan con la idea de cenar y acaban convirtiéndose en uno de los mejores planes de la semana.