Lo que está matando los restaurantes de tapas en Valencia
Voy a decir algo que probablemente mucha gente piensa cuando sale a cenar por Valencia, pero que casi nadie dice: cada vez hay más restaurantes pensados para Instagram… y menos restaurantes pensados para comer realmente bien.
Y ojo, no digo que cuidar la imagen sea malo.
De hecho, creo que hoy en día es importante.
El problema empieza cuando el restaurante se diseña más para hacer fotos que para que tengas ganas de volver a comer allí.
Y sinceramente, creo que eso está pasando muchísimo en Valencia.
Restaurantes hechos para parecer buenos
Estoy seguro de que sabes exactamente de qué tipo de sitios hablo:
Entras y todo está pensado para impactar:
luces de neón
frases gigantes en la pared
platos exagerados
decoración muy llamativa
y comida que entra primero por los ojos.
Pero luego te sientas a comer…
y muchas veces la experiencia se queda bastante vacía.
Porque al final: el producto no sorprende y los sabores se parecen a mil sitios más.
Las tapas han cambiado muchísimo en Valencia
Y sinceramente, creo que Valencia tiene muchísimo nivel gastronómico.
Hay restaurantes de tapas muy buenos repartidos por toda la ciudad y gente haciendo cosas increíbles.
(Puedes ver los mejores en cada zona aquí)
Pero también creo que cada vez aparecen más sitios donde la imagen pesa más que la cocina.
Platos gigantes para grabar vídeos.
Combinaciones rarísimas solo porque quedan bien en cámara.
Y restaurantes donde parece más importante el diseño del local que lo que llega a la mesa.
Y claro, al final pasa algo: mucha gente sale impresionada… pero no vuelve.
Un buen restaurante de tapas no debería depender solo de verse bonito
Porque sinceramente, cuando recuerdas una cena buena de verdad, normalmente no recuerdas: la lámpara, ni el neón, ni la pared “instagrameable”.
Recuerdas: lo bien que comiste, cómo te trataron, el ambiente, la conversación y esa sensación de haber estado realmente a gusto.
Y creo que eso es algo que muchos restaurantes están perdiendo intentando llamar demasiado la atención.
No sé… ¿qué piensas tú?